lunes, 27 de julio de 2015

La ducha, ¿mejor por la mañana o por la noche?

Existe mucha gente que piensa que todo el mundo se ducha por la mañana. Y no es así. Hay gente que prefiere hacerlo por la noche. Y también hay gente que prefiere ducharse por la mañana y también por la noche. El caso es que hay gente que defiende que es mejor hacerlo por la mañana y otros que defienden que es mejor por la noche. Vamos, que hay gente pa tó.


Quienes lo hacen por la mañana ven impensable irse a trabajar con el sudor de la noche. Y por su parte, quienes lo hacen por la noche ven impensable irse a la cama con los gérmenes de todo un día en la calle. ¿Quiénes tienen razón? Varios especialistas dan sus consejos para hallar la respuesta definitiva:

Deberías ducharte por la mañana si…
 
1. Tienes una piel grasa. “Una ducha matutina te revitaliza y es muy recomendable si tienes la piel grasa. Durante la noche, nuestro cuerpo produce grasa, por lo que ducharse en la mañana ayuda a limpiar los poros”, le indicó a Yahoo Health M.D. Holly Phillips, un internista de Nueva York.

2. Quieres empezar el día bien afeitado. “En el caso de los hombres, la ducha y el vapor hace que se suavice el vello facial, por lo que podrán afeitarse con mayor facilidad”.

3. No te molesta levantarte más temprano. Uno de los posibles inconvenientes de ducharse por la mañana es que tus horas de sueño se acorten. “Es probable que para tomar una ducha matutina tengas que levantarte más temprano, algo no muy motivante para aquellos y aquellas personas que les gusta apagar el despertador y dormir unos minutos más”

4. Sudas mucho por la noche. “Obviamente, si alguien suda mucho durante la noche, querrá ducharse por la mañana”, dijo M.D. Tanya Kormeili, una dermatóloga de Los Ángeles.

5. No estás en contacto con muchos gérmenes durante el día. Eliminar la suciedad de la jornada es una de las razones principales para tomar una ducha nocturna. Sin embargo, si pasas de la casa al coche y de ahí a una oficina con aire acondicionado, y haces el mismo recorrido de regreso, no te ensuciarás demasiado. “Si te mantienes a salvo durante el día, será suficiente con cambiarte de ropa y lavarte las manos y la cara”, explicó Phillips.

Por otra parte, deberías ducharte por la noche si…
 
1. Necesitas relajarte antes de ir a la cama. “Muchos consideran que una ducha nocturna es relajante y sirve para aliviar las tensiones”, explicó Phillips. “Sin embargo, algunas investigaciones sugieren que ducharse por la noche puede alterar tu temperatura corporal, afectando el ritmo circadiano, de forma que es más difícil conciliar el sueño. Si te ocurre eso, intenta bañarte un par de horas antes de ir a la cama”.

2. Llevas maquillaje. “Si llevas protección solar o maquillaje, debes eliminarlos antes de ir a la cama”, explicó Kormeili. Puedes simplemente lavarte la cara, pero el vapor de la ducha y el flujo constante del agua sobre el rostro son la mejor opción para eliminar cualquier residuo.

3. Tienes una piel seca. Si despiertas con un rostro perfectamente hidratado, ¿te darías una ducha matutina para hacer una limpieza profunda? No es una buena idea, dijo Kormeili. “La ducha matutina solo se recomienda para las personas de piel grasa, no para aquellas de piel seca o que sufren de eczema”.

4. Tu entorno no es, exactamente, estéril. Phillips dijo, “como residente, después de largos turnos en el hospital rodeado de gérmenes y enfermedades, me gustaría quitarme la ropa en la puerta e ir directamente a la ducha, para no llevar virus y bacterias a casa”. Es mejor ducharse por la noche cuando pasas gran parte del día en un entorno muy sucio, ya se trate de una ciudad muy contaminada o un trabajo como el de la construcción.

5. Trabajas duro o pasas todo el día al aire libre. “Si alguien es muy activo o trabaja al aire libre, necesitará una ducha por la noche”, explicó Kormeili.

Por tanto, elige una ducha matutina o diurna dependiendo de tu tipo de piel y estilo de vida. Eso sí, debes evitar bañarte demasiado, advirtió Phillips. “Ducharse varias veces, por ejemplo, en la mañana y en la noche, puede matar las bacterias que protegen de forma natural tu piel, o puede resecar demasiado tu piel, provocando pequeñas grietas que pueden dar pie a infecciones”.

Vosotros y vosotras tenéis la última palabra.

Fuente: Amenzing.com

martes, 14 de julio de 2015

sábado, 4 de julio de 2015

¡Tu madre te engañaba! El falso mito de las dos horas de digestión

Crecemos rodeados de mentiras. El engaño está presente en cada rincón de tu vida, se cierne sobre ti a medida que vas quemando etapas y llegas a la edad adulta. Momento en el que descubres que tu madre te ha estado engañando durante todos estos años... lo de las dos horas de digestión antes de bañarte es... ¡una mentira!


Cuántas horas han sido empleadas en divanes de psicoanalistas analizando cómo los grandes engaños a los que fuimos sometidos en el pasado nos han convertido en las personas que somos en el ahora, personas que, en líneas generales, no suelen ser muy de nuestro agrado. Engaños, mentiras, falsedades... todo ello pueblan los recovecos de nuestro inconsciente y desenmascararlos suele acabar en tragedia, especialmente cuando descubrimos que quien nos ha estado engañando vilmente durante nuestra infancia, con premeditación, nocturnidad, alevosía y sin ningún tipo de escrúpulos, es ni más ni menos que nuestra propia madre.

Porque no. Es que ni de coña vamos. No es cierto que cuando vas a la playa y te comes el bocadillo tienes que esperar una hora y media, dos o hasta tres horas (aquí dependía mucho la indulgencia de cada madre) antes de ir a bañarte. Porque lo del corte de digestión es una falacia como un piano que vamos a intentar matizar a continuación, pero al fin y al cabo una falacia. Porque todos aquellos ratos que te pegaste a 35º en agosto en Benidorm mirando el reloj, aburridísimo, a la espera de que llegase el gran momento fueron, en realidad, minutos malgastados. Minutos en los que podías haber estado chapoteando alegremente a la espera de poder capturar algún monstruo marino con tu lanzallamas que era en realidad el envoltorio de un Calippo.


Pero bueno, vamos a romper una lanza en favor de las madres. Los pediatras de aquella época, tiempos en que había madres que pensaban que no debías bañarte después de comer (o cuando menstruabas, por ejemplo) bajo ningún concepto, eran los primeros en popularizar el mito del corte de digestión. Que haberlos, haílos, por supuesto, y le puede sobrevenir al más pintado si no va con cuidado, pero que no tiene exactamente que ver con el hecho de echarse al mar tras el bocata.

Estas son algunas consideraciones sobre el llamado corte de digestión (lo del zumo de naranja que pierde las vitaminas de un plumazo si no nos lo tomamos al segundo lo dejaremos para otro día).
  • El término corte de digestión referido al shock que puede sobrevenir ante una entrada brusca al agua es incorrecto. Sería correcto usar el término "shock termodiferencial", que consiste en que la persona entra en un estado de obnubilación, náuseas, dolor de cabeza y malestar que, si se producen en el interior del agua, pueden ser de gran riesgo.
  • El shock termodiferencial, como su propio nombre indica, no se debe exactamente a la ingesta de comida en el momento previo a entrar al agua, sino al choque entre la temperatura de nuestro cuerpo, elevadísima en las horas centrales del día, que es cuando hace más calor y curiosamente también la hora de comer, y la del agua.
  • Conviene, por tanto, entrar al agua poco a poco, mojándonos con paciencia con el objetivo de reducir la temperatura corporal: los brazos, las piernas, el ombligo, la nuca, la cara... hemos de tener en cuenta dos cosas: por un lado dónde nos estamos bañando, pues no será lo mismo un río que las aguas del Mediterráneo en agosto, y por el otro qué hemos comido (debemos ir con más cuidado, evidentemente, si nos hemos comido un asado que si hemos ingerido una simple ensalada o un sandwich).
  • Si por algún motivo empezamos a notar los primeros síntomas (mareos, visión borrosa...) hemos de salir del agua inmediatamente y recuperar la hidratación: ponernos en un sitio fresco, beber agua lentamente y tumbarnos para recuperar el flujo sanguíneo en todo el cuerpo.
  • En realidad, haber comido copiosamente puede influir en el llamado shock termodiferencial (o hidrocución), pero insistimos en que son los cambios de temperatura los que pueden producir este síncope (que es cierto se ha cobrado muchas vidas a lo largo de la historia). De hecho, de nada servirá que nos pongamos a jugar a palas o a achicharrarnos al sol mientras hacemos la digestión y después nos lancemos bruscamente al agua: hay que entrar siempre poco a poco, sin prisas y, si vamos con niños, invitándoles siempre a jugar en la zona que no cubre para que vayan refrescándose poco a poco.
Así que ya sabéis que es lo que hay que hacer para que no os dé un shock termodiferencial de esos durante estas vacaciones. Y ya de paso, sed un poco capullos y malvados con vuestras madres y no las dejéis que se vayan al agua hasta que no hayan pasado 2 horas y media después de la comida...